Cómo era Jaime

El señor ingeniero

Gran ingeniero, mejor diplomático. Exigente, leal y siempre con la libreta a mano.

Como lo veían

Jaime es un gran ingeniero, sin duda, pero mejor aún como político: sabe ver en las personas lo que esperan, lo que quieren y cuáles son sus preocupaciones. Sabe escuchar y leer detrás de las palabras.
Ramón Valdivia · Su mano derecha durante muchos años
Siempre que hice «tándem» con Jaime, él no rehusó nunca el «pedaleo».
Ramón Valdivia
Ha sido el único jefe capaz de que los empleados a sus órdenes hayan cogido nivel de responsabilidad sin amenazas ni gritos.
Jaime Puigmitjà · Compañero y amigo desde Pegaso
Jaime es un diplomático como la copa de un pino.
Sus colaboradores
Él hace siempre lo que hay que hacer, no lo que le apetece.
Silvia Revilla · Su hija

Sus frases

Lo que solía decir

Jaime Revilla hablando, con gesto expresivo de las manos
  • «Han sido 45 años que he dedicado al vehículo industrial, 45 años intensos, en los que he podido disfrutar siempre trabajando en una misma empresa y en muchas al mismo tiempo.»

    ASEPA, 2019

  • «El que no escucha, no saca información del otro. Hay que ponerse en el lugar de las otras personas.»

    Castilla y León Económica, 2016

  • «El futuro de las fábricas españolas se gana todos los días.»

    Castilla y León Económica, 2012

  • «No olvides nunca que dura más la esperanza que el agradecimiento.»

    Recordado por Ramón Valdivia

  • «Nunca generes envidia.»

    Consejo a Ramón Valdivia

Dedicatorias

En palabras de su familia

Sobre mi padre

Para nosotras es un referente. En lo profesional, nos ofrecía consejo y apoyo; como padre, nos transmitió principios y valores, especialmente el esfuerzo y la constancia. Hoy reconozco esos valores en las tres.

Me emociona leer los artículos de prensa y las palabras que le dedican quienes compartieron con él tantos años de trabajo. Lo describen como un jefe y compañero luchador, exigente y siempre dispuesto a escuchar, ayudar y colaborar. Mi padre no tiraba la toalla; no en vano, en su trabajo lo llamaban «Tsunami».

Dedicó más de cuarenta años de su vida profesional a Pegaso e IVECO, hasta llegar a presidir IVECO España. Pero hoy, junto a esa trayectoria, queremos recordar a la persona cercana que disfrutaba ayudando en todo lo que estaba a su alcance.

Guardaré siempre en mi memoria los cafés de los viernes, las confidencias y sus consejos.

Silvia Revilla · Su hija

Mi padre es mi gran maestro en humildad y respeto, fortaleza y perseverancia. Ahora no podré pedirle su opinión...pero sí pensar ¿cómo lo habría hecho él?

Ha sido impresionante la cantidad de mensajes de cariño y personas que se han acercado a darle un adiós, y la abundancia de flores y coronas.

Gracias a todos y todas los que habéis podido compartir momentos con él, y os agradecemos los buenos pensamientos a través de recuerdos y buenos deseos que esté en el Cielo.

Él era un gran visionario, justo, que luchaba por su equipo, con fuerza y carácter, a la par con su capacidad de escuchar otras formas de ver y hacer.

Y SIEMPRE LEAL A SU PALABRA....si decía que iba a hacer algo lo hacía, cosa no tan común como creemos (walk your talk).

Es un regalo y orgullo ser su hija.

Cristina Revilla León · Su hija

Anécdotas

«Tsunami»

Así le llamaban en su trabajo, porque no tiraba nunca la toalla.

Los caballitos con el abuelo

Su nieta Natalia recordará siempre con cariño los días en que su abuelo iba a recogerla al colegio para llevarla a los caballitos.

«La libreta»

Su mejor amiga. Lo apuntaba todo en ella; más de uno habría querido echarle un vistazo. Su portada abre el libro que le dedicaron.

El móvil, su peor enemigo

Se lo olvidaba en todas partes: desde un restaurante de Murcia hasta una carretera de Barcelona. Sus secretarias y amigos acumulan historias «¡mil!».

El tercer grado al taxista

En cada taxi preguntaba por el coche, por el negocio, por los pasajeros… Nunca dejaba de recoger información de primera mano.

«El señor ingeniero»

Así le llamaban en la empresa durante años. Después pasó a ser, nada menos, «el señor presidente».

Domingos en el Jarama

Llevaba a sus hijas al circuito del Jarama a ver carreras de camiones. Al terminar, las dejaban subirse a ellos.

Tres flores sobre la mesa

En su despacho, meticulosamente ordenado, presidía la mesa la foto de sus tres hijas: Silvia, Marta y Cristina.

Recuerdos recogidos en el libro «Jaime Revilla», de Julia Sánchez Hidalgo, y por su familia.